¿Quiénes somos?
El Consorcio de la Ingeniería Mexicana, A.C. es una instancia técnica independiente que integra firmas, ingenieros y especialistas para definir proyectos complejos como un solo sistema.
CIM interviene en planeación y preconstrucción, antes de licitar o contratar la ejecución, para resolver alcance, interfaces (los puntos de encuentro entre especialidades), riesgos, constructibilidad y estrategia cuando todavía es posible comparar alternativas. CIM también puede incorporarse a proyectos en marcha, a partir de un diagnóstico de su estado y de las decisiones pendientes.
¿Por qué existe CIM?
El reto histórico de México no ha sido la falta de capacidad técnica, sino la dificultad para integrar el conocimiento de las distintas especialidades desde el origen de los proyectos.
CIM existe para llevar esa integración al inicio del proyecto, cuando comparar alternativas y encontrar la mejor solución es un proceso natural. Hacerlo tarde implica incrementos de costo y de tiempo.
Sistema, no suma de partes.
¿Por qué debe ser independiente el criterio?
Las decisiones que definen un proyecto deben evaluarse con independencia de los intereses ligados a su construcción, suministro o venta de obra.
CIM no compite por la ejecución ni vincula sus honorarios al costo de construcción; tampoco añade márgenes a los honorarios de proyectistas, asesores o estudios. Incorpora costo, logística, riesgos y constructibilidad, pero evita que un incentivo comercial determine la solución técnica.
¿Cómo se construye el criterio conjunto?
El Consejo Técnico Rector es el órgano colegiado de gobierno técnico de CIM. Reúne y contrasta la experiencia de las firmas, ingenieros y especialistas; revisa alternativas, resuelve diferencias entre especialidades y valida las definiciones de mayor impacto.
CIM no sustituye al cliente, a la gerencia del proyecto, a la supervisión, a los proyectistas ni a los especialistas. Cada uno conserva su responsabilidad y su alcance.
CIM cumple una función distinta que normalmente no está asignada a ninguno de ellos: integrar y coordinar el criterio técnico del conjunto, resolver las interfaces entre disciplinas y documentar las decisiones que afectan al proyecto completo.
No duplica funciones; cubre el espacio entre ellas.
¿Qué cambia para el cliente?
El cliente cuenta con un solo punto de contacto para la integración de la ingeniería, sin perder la especialización ni la responsabilidad de cada disciplina.
Esto permite:
- Resolver antes las interfaces entre especialidades.
- Comparar alternativas mientras todavía están abiertas.
- Identificar riesgos antes de que se conviertan en ajustes de obra.
- Tomar las decisiones de mayor impacto con criterio técnico independiente.
- Mantener trazabilidad sobre las decisiones y sus fundamentos.
- Construir una base técnica más sólida para contratar y ejecutar.
CIM no elimina la incertidumbre inherente a un proyecto. La hace visible antes, cuando todavía puede administrarse y resolverse con criterio técnico.